La Semana Santa en Costa Rica es una tradición católica que celebra la muerte y resurrección de Jesucristo. Esta celebración inicia el Domingo de pascua, el cual es el primer domingo posterior a la luna llena, basándose en el calendario solar. En nuestro país, dicha celebración viene acompañada de gran cantidad de comidas tradicionales, de las cuales algunas se preparan exclusivamente durante esta semana. Algunas de estas comidas son el arroz con leche, el pan casero (dulce y salado), la chicha (bebida fermentada a base de maíz, dulce y piña), miel de chiverre, entre otras.
En este pequeño artículo, pretendo destacar el origen de varios elementos de esta celebración que hoy día incluso pueden ser pasados por alto o que quizás simplemente no se conozcan. Pretendo demostrar que estos elementos, más allá de una receta de cocina, o una tradición folclórica, son producto de la fusión cultural y gastronómica entre españoles y nativos indígenas, y que por lo tanto poseen mucho valor histórico y social. En donde la combinación de la chicha y las procesiones, por ejemplo, dieron el resultado de una de las celebraciones más importantes de nuestro país que atrae a turistas de muchas partes del mundo y que como tal, forma parte del identitario colectivo costarricense.
Procesión en Nicoya
Origenes
Según Patricia Sedó , la primera vez que se celebró la Semana Santa en Costa Rica, fue en el Golfo de Nicoya alrededor del año 1526 d. C por los religiosos que acompañaban a Pedrarías Dávila mientras se dirigía en una expedición hacia Nicaragua, para lo cual desembarcó y celebró esta tradición en la Isla Chira con procesiones y otras actividades a cargo de dichos religiosos (citando en Aram, 2008).
Durante el periodo de la conquista española, los frailes y sacerdotes que ingresaron a nuestro país lo hicieron con la misión por parte de la Corona y del Vaticano de evangelizar las poblaciones indígenas, para lo cual se construyeron monasterios e iglesias, principalmente en Cartago y otras zonas del Valle Central. Es durante este proceso de evangelización que se dan muchos de los primeros intercambios gastronómicos y culturales entre nativos y españoles.
Mestizaje Gastronómico
Durante la Semana Santa los fieles católicos no tienen permitido, como parte del ayuno de cuaresma, el consumo de carnes rojas durante el Miércoles de Ceniza y los Viernes que se encuentren incluidos en la celebración cuaresmal (Sedó, 2016, p. 5). Es por esto, que durante esta celebración en Europa surge la tradición de consumir alimentos alternativos, como por ejemplo el pescado, los mariscos y posteriormente alimentos derivados como la leche y el huevo con el fin de evitar el consumo de carnes rojas; los cuales dicho sea de paso, abrieron la posibilidad de que al combinarlos con la harina por ejemplo, surgieran un gran número de platillos especiales para la celebración de la Semana Santa (Sedó, 2016, p. 5).
En Costa Rica se adoptan algunos de estos alimentos alternativos a la hora de celebrar la Semana Santa, sin embargo al darse este intercambio cultural, ingresan nuevos ingredientes a la ecuación culinaria, como por ejemplo el maíz, el cayote (popularmente conocido como chiverre), la guayaba, el cacao, entre otros. Como lo describe la autora, en nuestro país se adquirió el conocimiento español de la preparación de alimentos como el pan, la dulcería (en forma de mieles) y la repostería utilizando ingredientes tanto locales como europeos (Sedó, 2016, p. 8).
De esta forma, se volvieron populares alimentos como el biscocho, la tortilla, las empanadas de chiverre y de guayaba, la miel o conserva de chiverre, tamales de frijol y la popular chicha. Todos estos alimentos eran ideales, pues no solo cumplían con las condiciones del ayuno estipuladas por la iglesia durante estas fechas, sino que poseían un alto nivel de conservación, lo que permitía a las amas de casa prepararlos la semana previa a Semana Santa y continuar alimentando a sus familias durante la misma, ya que realizar cualquier tipo de labor que requiriera algún tipo de esfuerzo durante esta celebración era moralmente sancionado por la iglesia por medio de la excomulgación (Sedó, 2016, págs. 6-8).
Miel de Chiverre
La chicha, por otro lado, es una bebida alcohólica no destilada elaborada originalmente por indígenas desde la región Mesoamericana hasta la región Andina, en cuya elaboración se fermenta el maíz por varios días o meses. En la actualidad, en Costa Rica es preparada con piña y otros ingredientes o frutas, con el fin de intensificar su sabor y acelerar la fermentación. Cabe de destacar que la presencia de esta bebida en la Costa Rica antigua o "precolombina" es una evidencia más de que nuestro actual territorio era habitado por sociedades indígenas desarrolladas y complejas. Afirmo lo anterior tomando en cuenta que esta bebida posee como base el maíz, por lo tanto esta bebida pudo ser elaborada únicamente por sociedades complejas social y políticamente, ya que únicamente aquellas sociedades con una agricultura especializada e intensiva, que produjera excedentes de maíz, podría tener acceso a esta bebida. Siendo esta, a mi criterio, uno de los mayores aportes a este "mestizaje gastronómico", como le llama Patricia Sedó en su obra.
Consideraciones finales
Una de las mayores preocupaciones culturales del momento es la desaparición de nuestras costumbres y tradiciones, para lo cual entidades como el Ministerio de Cultura y el Ministerio de Educación en nuestro país se dan a la tarea de incentivar a los y las jóvenes a mantener tales tradiciones por medio de distintos programas y estrategias. Sin embargo, me parece que más allá de, por ejemplo, realizar ventas de comidas típicas en un centro educativo o asignar como tarea citar y describir alguna de las tradiciones más populares, personalmente considero que esto realmente no ayuda significativamente a la preservación de nuestro folklore. Pienso que entre otras razones, posiblemente la amenaza más nefasta es el desinterés cada vez más palpable en las nuevas generaciones. Por lo tanto mi propuesta a este desinterés generalizado, si se me permite tal afirmación, es que se deben abrir más espacios en los cuales el costarricense pueda tener acceso no sólo al componente folclórico como tal, sino también a participar en él y contextualizarlo cultural y temporalmente. Esto no solo dará acceso al componente folclórico como actualmente se trabaja, sino que también podría permitir una mayor identificación y entendimiento hacia tales costumbres. Esta propuesta como mencioné, es únicamente una observación que podría ser tomada en cuenta para futuros debates sobre este tema, o bien ser comparada con los esfuerzos actuales por preservar el folklore costarricense.
Fuentes Académicas:
Sedó, P (2016). Sabores y aromas de la mesa tica en la semana santa. Recuperado de http://www.kerwa.ucr.ac.cr/bitstream/handle/10669/15688/Tradiciones%20en%20%20Semana%20Santa%20Costa%20Rica.pdf?sequence=1&isAllowed=y